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martes, enero 02, 2007

Rumores que matan...

Sadam Husseim, mí percepción de esta historia

En 1990 Irak envió tropas a Arabia Saudita y al Golfo Pérsico para la invasión de Kuwait . Entre el 16 y 17 de enero de 1991, se conforma una coalición de países con la intención de ayudar a Kuwait que estaban siendo sometidas por las tropas de Irak. En la Guerra del Golfo Pérsico que a partir de aquel mes de enero del año 91 que libraron George Bush padre y Sadam Hussein, la derrota que viviera el comando norteamericano no fue un punto final, sino que se centró una larga pausa, y Sadam pagó el precio de derrotar al padre del actual presidente de los estados unidos.

George Bush hijo pudo cobrar la factura en el penúltimo día del 2006, el pago tuvo como precio lo más caro que puede haber, cuando la forma de pago lleva de por medio el precio de la vida. Sadam Hussein quién hoy finalmente ya no está, y de quién se dice, fue ejecutado después de que le brindaron un “juicio justo” para calificar la culpabilidad que el gobierno norteamericano se había ocupado de regar por el mundo entero, etiquetado como culpable de un sinnúmero de muertes por la disputa que enfrentaron en 1987 y 1988 contra los kurdos, donde se dice había empleado gas mostaza que es un arma química.

Recuerdo muy bien la famosa Guerra del Golfo, porque en esas fechas me encontraba en la ciudad de San Francisco, California por la naturaleza de mí trabajo y, la recuerdo muy bien, porque es una sensación que no se puede olvidar, es una sensación nueva que llega con un evento hasta ese día desconocido donde lo más inquietante era tener que volar de regreso a casa, estar expuesta en la inmensidad del cielo, mientras Estados Unidos e Irak disparaban misiles. Irak estaba muy lejos de San Francisco, pero cuando uno escucha GUERRA todo se puede esperar y más se había acrecentado el nerviosismo cuando observé a la gente correr aterradas, por las calles de tan bella ciudad. Cuando logré preguntar a una de las personas que emprendía una de tantas huidas, ¿qué pasaba, por qué todos corrían con tanta celeridad?, fue el momento en el cual me enteraba que Estados Unidos participaría esa misma noche para atacar a Irak y pretender detenerlo. La reacción que tuve fue de acudir al hotel inmediatamente para estar en contacto con mí tripulación, ya que desconocía sí es que se nos darían algunas instrucciones para el momento que inesperadamente nos llegó. Nuestro comandante del vuelo sólo nos solicitó estar muy atentos y observar detenidamente a los que abordarían esa noche nuestro vuelo y tener mayor cuidado para revisar el que sería nuestro avión para el vuelo de regreso a México. Los días posteriores a mí regreso a México y hasta el fin de la batalla en el Golfo Pérsico no fue mejor, ya que saber que en el espacio aéreo se está librando una guerra con misiles, nunca siente uno que calificar el área como muy lejos es necesariamente la palabra que más calma porque los errores humanos pueden lograr que lo más lejano lo deje de estar. En esas épocas si para los mayores eran días de mucha incertidumbre, para los niños de ese tiempo lo eran mucho más, porque a través de las imágenes de televisión se conoce la destrucción, pero sobre todo, la terrible involución, donde se dejó de hablar para empezar a matar. Sin duda los niños de esa época conocieron la sensación de desprotección que deja la amarga vivencia de observar una Guerra y sufrieron por ellos y por todos los niños que salen afectados cuando los humanos dejan de ser humanos para convertirse en animales salvajes y sentir que pueden matar y masacrar para obtener algún bien material.

Pues bien a pesar de todas las historias que se han redactado sobre Sadam Hussein, sin duda repruebo el asesinato que han perpetrado en su contra porque nadie tiene derecho a exterminar la vida de nadie y más mediante un juicio que sin duda fue simulado y más cuando quién lo ha mandado enjuiciar es ni más ni menos el ser más desalmado que hemos podido conocer en esta era, el cual mediante el rumor de armas químicas y de que Irak tenía un arsenal, acudió a invadir y masacrar a un pueblo que estaba totalmente indefenso y a merced del peor inhumano que tiene hasta hoy el planeta tierra. La ONU contra el poder y el dinero que tenía Bush a su disposición, prefirió dejar a su suerte a todo el pueblo e ignorar la aplicación de lo que dicen es el derecho internacional. Como en negocios y en cuestiones de poder no existen los sentimientos, ni la más elemental ética, Gran Bretaña y dolorosamente España, aprovecharon la oportunidad de invadir una nación y hacer sociedad con un presidente que estaba decidido a masacrar a miles de inocentes, entre ellos, a varios niños que vimos morir por los ataques a zonas de población civil, todo se valía en esa invasión, la destrucción de la cuna de la cultura, el robo del dinero que existía en los palacios de Sadam y de sus hijos, convertir en más desastrosa la zona con tal de obtener la nación petrolera que era la segunda intención que conlleva a invadir, porque la primera era el vencer a quién en su tiempo derrotó a su padre en aquella guerra del golfo.

México afortunadamente expresó el NO a la guerra más apreciado, sin lugar a dudas jamás compró la idea de respaldar al que decía lucharía por la libertad y seguridad del mundo entero. Hoy con pena hemos visto que no sólo no logró liberar a nadie y que nos aprisionó en la mayor inseguridad que se puede vivir cuando la humanidad se consume entre la revancha del odio y el encono de la afrenta que deja la estela de la invasión, la miseria y la pobreza, pero sobre todo, la decadencia de algunos que se creen con derecho a cobrar vidas inocentes en sus venganzas.

Durante los años que lleva la invasión de Irak pude conocer a un Doctor en Historia, el cual me narró que las imputaciones relacionada a los asesinatos del gas mostaza que Estados Unidos le hiciera a Sadam, eran infundadas ya que no se contaba con ningún registro que lo pudiera probar, pero no solo eso, también comentaba que ni en la ONU ni en ninguna institución internacional se encontraba prueba alguna por la cual lo pudieran inculpar y que más bien se estaba ante la reiterada historia de cuando en el ayer se hacen sociedades y a futuro esas sociedades dejan de ser útiles porque no complacen al que ostenta el poder más fuerte. Así sucedió con Bin Laden quién también en sus inicios fue socio de Estados Unidos y cuando ya no redituó ningún beneficio fue culpado por el ataque de las torres gemelas en Nueva York, ataque en el que se perdieron un sin fin de vidas de gente inocente y donde la escuela de la vida nos brindó una nueva y muy dolorosa lección que nos dejó claro que el sentimiento perverso es infinito y que la conjunción de perversión y miseria humana genera destrucción, desolación y un enorme abismo, que dudo en este nuevo milenio podamos realmente superar.

Durante la simulación de juicio que le hicieran a Sadam - después de asesinarle a sus hijos y despojarlo del dinero que sí bien debía haberse entregado para el pueblo y su reconstrucción -, donde los abogados que lo representaban eran asesinados casualmente y otros decidían repentinamente abandonar el caso, lo único que se mantenía constante era precisamente su declaración de no culpable, tanto de él como de sus subalternos. En uno de los medios impresos se publicaban las siguientes declaraciones:

Fuente: Publicación noticia: 21-12-2006, 21:34h.

“En la vista de hoy, ambos acusados denunciaron la infiltración de fuerzas iraníes en el norte de Irak que, por su parte, atacaban a las iraquíes desde las bases kurdas. En este sentido, insistieron en que emplearon armas convencionales, siguiendo órdenes de superiores. Mientras, Al Tai asimismo incidió en que el Gobierno iraquí se encargó de reubicar a los civiles kurdos durante la guerra por motivos de seguridad. "Evacuamos a todos los civiles de las zonas de combate. Los civiles fueron trasladados en camiones y fueron alojados en casas seguras", declaró Al Tai.
Ambos, junto con Sadam y cuatro antiguos miembros del Partido Baathista se han declarado inocentes de los cargos que pesan en su contra --crimen de guerra y contra la humanidad--. Por su parte, el juicio ha sido pospuesto hasta el próximo 8 de enero.


Pues bien, hasta que no le demuestren al Mundo que realmente fueron culpables de lo que se regaba por cada rincón de este Mundo, yo me quedaré con el recuerdo de aquella mañana que acudí a un desayuno donde se encontraba Rigoberto Menchú, Don Raúl Anguiano que hoy en paz descansa, porque ese día sostuve aquella charla con el Doctor en Historia, el cual era árabe y me aseguraba que no existía prueba alguna que comprobara la culpabilidad de Sadam. Y es que cómo no creer en aquellas palabras después de que ahora el mundo ha conocido que la invasión de Irak no contó con evidencia real alguna que justificara la terrible invasión que hasta el día de hoy sigue padeciendo el verdadero mártir que es el pueblo de Irak y sus miles de habitantes. Para George Bush las vidas humanas no son importantes, y el destino así como la economía de su pueblo mucho menos. Esperemos que algún día llegue gente comprometida con la humanidad a la ONU y en ese momento se pueda deslindar la culpabilidad de quién ha quebrantado el más elemental derecho humano que es sin duda el poder conservar la vida y emita un juicio que también logre erradicar para siempre de este mundo, la pena de muerte que seguirá siendo la mayor vergüenza para la humanidad.

Los diarios publicaban que la hija de Sadam declaró que observó llegar a su padre con toda la valentía y dignidad, que era un mártir.
Yo observé a un hombre que demostraba un profundo dolor y tristeza que emana del alma, cuando se es vencido por la indiferencia de varios y sobre todo, por la prostitución de la justicia y la palabra.
Sadam no partió solo de éste mundo, el DIOS del cual se abrazó en el último segundo de su vida, ahora lo acompaña.

Iniciamos un nuevo año, 2007, y en verdad desearía que como humanidad luchemos en el día a día para saber regalar nuestro dolor a los demás, a los que nos han dañado,y con ello, poder relegar todo instinto de venganza para luchar por una larga y duradera paz que logre abrazar al mundo entero

Laura Tena

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